Pequeñas y medianas empresas advierten sobre una contracción del consumo y solicitan herramientas de auxilio al Ministerio de Economía. El presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, señaló que el mercado interno acumula más de ocho meses de caída consecutiva.
La economía argentina mantiene una dinámica de dos velocidades que afecta al entramado manufacturero. Mientras el Gobierno exhibe un superávit comercial sostenido por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), las pequeñas y medianas empresas reportan una caída en el consumo interno.
El presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, afirmó que el mercado interno «viene cayendo permanentemente, ya más de ocho meses consecutivos». El dirigente agregó que «prácticamente todas las industrias vienen, unas más que otras, con caídas». Los sectores más afectados incluyen el textil, el metalúrgico, los fabricantes de bienes de capital y el rubro del calzado.
Según fuentes consultadas por PERFIL, empresarios que visitaron el Ministerio de Economía recibieron la promesa de «algún mecanismo» para incentivar el consumo, aunque sin una fecha concreta. «Se va a ajustar de acuerdo al impacto social y su efecto en las urnas», indicaron algunos dueños de empresas en contacto con autoridades productivas.
Rosato respaldó sus declaraciones con datos sobre concursos preventivos: durante 2025, la apertura de estos procesos registró «un 130% de incremento con respecto al 2023». En el arranque de 2026, solo en Capital Federal fueron «90 concursos preventivos contra 180 o 190 de todo el 2025». Según cifras de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, esto se tradujo en una pérdida promedio de más de 34.000 empleos mensuales.
Ante la caída de la demanda, algunas firmas se reconvirtieron temporalmente hacia la importación. «Vieron el gran negocio de la Argentina, que es importar a un tipo de cambio muy barato», sostuvo Rosato. Sin embargo, aclaró que «el problema de la Argentina hoy es que no hay ventas», lo que generó un sobrestock inmanejable para los importadores.
En el ecosistema pyme, consideran que el esquema económico es asimétrico. «Nosotros somos caros en dólares, es decir, los costos en dólares no bajan y de alguna manera el gobierno no está apoyando al sector pyme», reclamó Rosato. Mientras el Congreso aprobó un «súper RIGI» para grandes corporaciones, las fábricas de menor escala carecen de financiamiento bancario y soportan una alta presión tributaria, una falla sobre la que alertó el Fondo Monetario Internacional.
Los industriales impulsaron un proyecto de ley de emergencia económica, laboral y fiscal que quedó en la Comisión de Presupuesto del Senado. «El problema es que ese proyecto no lo votan los legisladores» y «el gobierno no hace nada por destrabarlo», afirmó Rosato. La iniciativa exige que, por un año, se frenen embargos y se eviten despidos, con facilidades de pago y acceso a créditos productivos con tasas blandas.
Las pymes también piden un control estricto ante el ingreso de productos del exterior a «precio dumping». Rosato denunció que hay industrias enteras sufriendo «una competencia desleal atroz que nos está destruyendo». Por eso, consideran imperativo modificar la instrumentación de los flujos de importación mientras persista la recesión.
Para los industriales, la reactivación depende de la recuperación del poder adquisitivo de los asalariados. Tras remarcar que los trabajadores «han perdido 40% de su poder de compra», Rosato solicitó «buscar de que medidas como el Ahora 12, que vuelva el Ahora 12 para reactivar justamente el mercado».
El contraste con los grandes enclaves exportadores, como Vaca Muerta, deja en evidencia que los derrames financieros no llegan a la base manufacturera. Rosato señaló que el desarrollo de Vaca Muerta «no se ve reflejado en ningún lado, en el mercado, en las pymes», ya que las multinacionales «compran todo lo que puedan en el exterior, lógicamente a un precio más bajo».
