Una encuesta de CertiSur y D’Alessio IROL revela que el 43% de los usuarios de Internet en Argentina experimentó un ciberdelito en el período 2025-2026, el nivel más alto registrado. WhatsApp es el principal canal de ataque.
Una encuesta realizada por CertiSur y la consultora D’Alessio IROL indica que el 43% de los usuarios de Internet en Argentina sufrió un hackeo o fraude digital durante 2025 y los primeros meses de 2026. Este porcentaje representa el valor más alto registrado por este relevamiento.
El estudio, al que accedió PERFIL, recopiló respuestas de 500 usuarios de redes digitales, mayores de 21 años, de todo el país y de casi todos los niveles sociales. En 2022, la cifra era del 9%; en 2024 subió al 31%; y en 2025 alcanzó el 33%.
El mecanismo más frecuente es el phishing, basado en la suplantación de identidad. Los delincuentes se hacen pasar por bancos, billeteras virtuales, organismos públicos, empresas de servicios o familiares para obtener claves, datos personales o dinero.
WhatsApp es el principal vehículo para estas maniobras, responsable del 31% de los casos reportados. Le siguen el correo electrónico (23%) y las llamadas telefónicas (20%).
Los datos de la encuesta coinciden con los registros de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI), dependiente del Ministerio Público Fiscal. Según su último informe de gestión, durante 2024 el organismo recibió 34.468 reportes de delitos informáticos, un 21,1% más que el año anterior.
Para los investigadores existe una «cifra negra» de casos no denunciados. Muchas personas no reportan las estafas por desconocimiento, por considerar que el monto perdido no justifica el trámite o por creer que recuperar el dinero es imposible.
La investigación de CertiSur señala que el principal efecto del hackeo es emocional: las víctimas mencionan sensaciones de vulnerabilidad, impotencia y pérdida de control sobre su información personal.
Además, la confianza en las empresas se ha reducido. Apenas cuatro de cada diez usuarios consideran que las organizaciones hacen lo suficiente para protegerlos, cuando un año antes esa percepción alcanzaba al 83%. La mayoría de los encuestados sostiene que las marcas deberían monitorear de forma permanente posibles suplantaciones de identidad.
