España se impuso a Argentina en la final del Mundial con un gol en el minuto 50 del segundo tiempo suplementario. El análisis de la jugada muestra múltiples factores que confluyeron en la definición.
España marcó el gol que definió la final a los 50 segundos del segundo tiempo suplementario. La selección española había generado 16 chances de riesgo a lo largo del partido, pero encontró la diferencia en una jugada que involucró a varios jugadores argentinos.
Argentina jugaba con diez jugadores por la expulsión de Enzo Fernández. El entrenador Lionel Scaloni había dispuesto el ingreso de Marcos Senesi por Julián Álvarez, conformando una línea defensiva de cinco integrada por Molina, Otamendi, Senesi, Tagliafico y Medina. Otamendi había ingresado por la lesión de Lisandro Martínez, y Medina por la baja de Cuti Romero.
En la jugada del gol, Mac Allister intentó presionar a Porro, quien envió un centro pasado. Tres centrales argentinos (Otamendi, Senesi y Tagliafico) fueron a cubrir a Merino, que ingresó como volante llegador. Ferrán Torres se encontraba a la altura de la medialuna, con Giuliano Simeone cerca. El centro pasado y un empujón de Molina para sacar del eje a Nico Williams terminaron beneficiando al delantero español, que llegó al balón. Williams bajó la pelota de cabeza al primer palo y Ferrán convirtió de zurda. Simeone se acomodó un botín durante el retroceso, perdiendo segundos en la marca.
Scaloni realizó cambios que incluyeron la modificación de Molina por Montiel a los 12 minutos del segundo tiempo, y el ingreso de Leandro Paredes por Nico González. El arquero Dibu Martínez amagó con salir y se frenó, sin que se lo considere responsable directo del gol.
España mostró dos formas de ataque: centros al fondo desde las bandas de Porro y Cucurella, y paredes por los carriles interiores. El gol llegó en una jugada no prevista, cuando Argentina contaba con mayor cantidad de centrales en el área.
