El actor Matt Damon, protagonista de la nueva adaptación de Christopher Nolan sobre ‘La Odisea’, pronuncia una frase que conecta la épica homérica con la figura de J. Robert Oppenheimer: ‘No busques dioses en los hombres, siempre te decepcionarán’. La película explora la fragilidad de la civilización a través del mito clásico y la historia moderna.
Según la leyenda, Prometeo robó el fuego de la fragua de Vulcano para entregarlo a los hombres, otorgándoles la razón y la inteligencia. Como castigo, fue condenado a permanecer encadenado a una roca en el Cáucaso, donde un águila devoraba su hígado cada día, un suplicio eterno por su osadía.
‘El Prometeo Americano’ es el libro en el que Christopher Nolan se basó para la película que le valió el Óscar a Mejor Director y Mejor Película, centrada en la vida de Robert J. Oppenheimer, el físico conocido como el padre de la bomba atómica. La obra aborda las consecuencias de sus actos, incluyendo los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki.
En su adaptación de ‘La Odisea’, Nolan traslada la historia de Odiseo al terreno del héroe caído que carga con una pesada responsabilidad. El personaje interpretado por Matt Damon reflexiona sobre el efecto dominó de sus decisiones, desde el ardid del caballo de Troya hasta un nuevo mundo de desconfianza mutua. La frase central de la película es: ‘No busques dioses en los hombres, siempre te decepcionarán’.
Matt Damon declaró en una entrevista: ‘Se pueden ver ecos del ingenio de Odiseo en el de Oppenheimer, así como las trágicas consecuencias de sus descubrimientos. Ambos hombres se sienten atormentados por lo que han hecho’. En la película, la presencia divina se reduce, y se enfatiza la idea de que lo que rige el mundo de los hombres es la xenia, o ‘ley de Zeus’, una norma de hospitalidad que comienza a fracturarse tras la destrucción de Troya.
Christopher Nolan, por su parte, explicó: ‘Ahora, al echar la vista atrás, me doy cuenta de que tiene mucho que ver con Oppenheimer. En realidad, son más o menos la misma historia. La historia de un hombre que construyó una máquina para ganar una guerra y acabó destruyendo su propio mundo en el proceso’. Nolan añadió: ‘Me interesaba la idea de que la interdependencia de las personas es la base y, posiblemente, la definición misma de la civilización. Tanto Oppenheimer como La Odisea nos muestran con qué frecuencia se ignora eso y, por lo tanto, lo frágil que es la civilización y lo fácil que es que se desmorone’.
