Amanda Maria Souza de Oliveira fue sentenciada por la Justicia de Santa Catarina tras simular ser una menor de edad durante más de diez años. El fallo estableció una pena de un año de prisión en régimen semiabierto.
La Justicia de Santa Catarina, en Brasil, condenó a Amanda Maria Souza de Oliveira, de casi 40 años, por los delitos de fraude y usurpación de identidad. La mujer se hizo pasar por una niña de 12 años durante más de una década para engañar a familias, vecinos y organismos del Estado.
Según la investigación, Oliveira adoptaba identidades ficticias, modulaba una voz infantil y utilizaba objetos como mamaderas o chupetes. Además, relataba historias de abusos, abandono y enfermedades para generar empatía y ser acogida en distintos hogares.
El caso más reciente ocurrió en junio de este año en la localidad de Joinville, donde una familia la albergó bajo el seudónimo de «Gabriele». La mujer argumentó que había sufrido maltratos y que fue sometida a tratamientos hormonales, lo que explicaría su apariencia adulta. La familia le brindó alojamiento, alimentos y asistencia médica, e inició trámites para su escolarización y adopción.
La farsa se descubrió cuando una pariente de la familia encontró en internet artículos sobre maniobras similares en otras regiones. Tras la denuncia, la Policía Civil de Santa Catarina arrestó a Oliveira, quien reconoció el uso de identidades falsas.
El historial delictivo de la acusada abarca los estados de Río de Janeiro, Paraná, Goiás y Rio Grande do Sul. Utilizó nombres como «Maria Eduarda», «Emily» o «Gabrielly» y adaptaba su relato según el lugar: en algunos casos dijo tener leucemia, en otros afirmó ser víctima de trata o maltrato intrafamiliar.
En 2023, la nutricionista Renata Magalhães la acogió en Río de Janeiro. Según el expediente, Magalhães sufrió un perjuicio económico y un impacto psicológico al descubrir la verdad en una comisaría.
El 20 de agosto, los tribunales dictaminaron la responsabilidad de Oliveira en los delitos de fraude y usurpación de identidad. Las pericias psiquiátricas indicaron la presencia de trastornos de personalidad, pero la Justicia determinó una condena de un año de prisión en régimen semiabierto. La defensa de la imputada anunció que apelará el fallo.
