Antonio Ruiz, conocido como Falucho, fue un soldado de origen africano que participó en las campañas independentistas de Argentina, Chile y Perú. Murió en 1824 en la Fortaleza del Callao tras negarse a rendir honores a la bandera española durante un motín. Su figura inspiró la primera estatua de Buenos Aires realizada por un escultor argentino.
Antonio Ruiz, más conocido como Falucho, fue un soldado de origen africano que sirvió en los ejércitos independentistas de Sudamérica. Su fecha y lugar de nacimiento no están precisados: algunos historiadores indican que nació en África hacia finales del siglo XVIII, mientras que otros sostienen que nació en Buenos Aires.
Su foja de servicio registra participación en las batallas de Tucumán (1812), Salta, Vilcapugio y Ayohuma (1813), bajo el mando de Manuel Belgrano en el Batallón de Pardos y Morenos del Ejército del Norte. Posteriormente integró el Batallón 8 de los Andes y combatió en Chacabuco (1817) y Maipú (1818), bajo el mando de José de San Martín. Luego acompañó al Ejército Libertador hasta Perú.
El episodio que determinó su muerte ocurrió en febrero de 1824 en la Fortaleza del Real Felipe, en el Callao, Perú. La guarnición del Regimiento del Río de la Plata, integrada por soldados del Ejército de los Andes, llevaba cinco meses sin cobrar sueldo y existía malestar por la posibilidad de ser enviados a luchar junto a Simón Bolívar. En la noche del 4 al 5 de febrero, los sargentos Dámaso Moyano y Francisco Oliva encabezaron un motín que tomó la fortaleza y encarceló a los oficiales criollos.
Según el relato del historiador Bartolomé Mitre, los líderes del motín liberaron al coronel español José María Casariego, quien los convenció de entregar el fuerte a los realistas. Moyano fue ascendido a coronel y Oliva a teniente coronel en el ejército español. Al asumir el control, Casariego ordenó izar la bandera española.
En la noche del 6 de febrero de 1824, Falucho se encontraba como centinela en el torreón donde flameaba la bandera argentina. Cuando los sublevados intentaron enarbolar el pabellón español, Falucho se negó. De acuerdo con Mitre, dijo: “Yo no puedo hacer honores a la bandera contra la que he peleado siempre”. Ante la acusación de “revolucionario”, respondió: “Malo es ser revolucionario, pero peor es ser traidor”. Luego tomó su fusil y lo estrelló contra el asta. Los sublevados lo hicieron arrodillar y cuatro tiradores lo ejecutaron.
Mitre, quien publicó el relato por primera vez en el periódico Los Debates en mayo de 1857, describe: “En aquel momento brilló el fuego de cuatro fusiles, se oyó una detonación. Resonó un grito de ‘¡Viva Buenos Aires!’ y luego, entre una nube de humo, se oyó el ruido sordo de un cuerpo que caía al suelo”.
En noviembre de 1897 se inauguró en Buenos Aires una estatua en homenaje a Falucho, en la intersección de las calles Florida y Marcelo T. de Alvear, frente a la Plaza San Martín. La obra fue diseñada por Francisco Cafferata y ejecutada por Lucio Correa Morales, y constituye la primera escultura emplazada en la ciudad realizada por un artista argentino. La estatua fue trasladada en 1923 a su ubicación actual, en la plazoleta triangular que lleva su nombre sobre la Avenida Santa Fe, frente al Regimiento de Patricios.
La Fortaleza del Callao fue recuperada por los patriotas en enero de 1826. Moyano y Oliva continuaron sus carreras en el ejército español. Otros cabecillas de la sedición fueron ejecutados: Francisco Molina y Matías Muñoz fueron ahorcados en Buenos Aires el 25 de noviembre de 1826, en el lugar donde hoy se encuentra la Plaza San Martín. Según el historiador Juan M. Espora, Molina había sido uno de los ejecutores de Falucho.
Existen objeciones históricas sobre el episodio. El historiador Florencio Mantilla cuestionó la versión de Mitre y Espora, señalando que un soldado negro llamado Antonio Ruiz, apodado Falucho, habría estado vivo en Lima en 1830. Sin embargo, un artículo de Ernesto Quiroga Micheo publicado en 1997 en la revista Todo es Historia, titulado “Mitre tenía razón: la verdad sobre Falucho”, sostiene que la ejecución de un soldado negro en el Callao por negarse a homenajear la bandera española sí ocurrió, aunque el nombre del ejecutado podría no haber sido Antonio Ruiz.
