El exministro de Producción y Trabajo Dante Sica sostuvo que es posible mantener el equilibrio fiscal y generar condiciones para el desarrollo económico, en el marco del debate sobre la segunda etapa de la consolidación fiscal en Argentina.
El exministro de Producción y Trabajo Dante Sica afirmó que el superávit fiscal y el crecimiento económico no son objetivos contradictorios y que es posible sostener un escenario de equilibrio fiscal creíble mientras se generan condiciones para el desarrollo.
En un análisis difundido este viernes, Sica señaló que la discusión fiscal argentina cambió de signo durante los primeros dos años del programa económico del gobierno de Javier Milei. Inicialmente, la pregunta era si el Gobierno alcanzaría el equilibrio fiscal; ahora la cuestión es si podrá sostenerlo en una economía cuya recuperación avanza de manera lenta y desigual.
Según Sica, la preocupación se basa en que la recaudación perdió dinamismo, desaparecieron los ingresos extraordinarios, se redujeron impuestos y derechos de exportación, y la actividad ligada al mercado interno sigue débil. Además, después de un ajuste de gran magnitud, cada peso adicional de recorte es más difícil de conseguir.
El exfuncionario indicó que, en julio, el Sector Público Nacional registró superávit primario y financiero, aunque el mes estuvo favorecido por el corrimiento de vencimientos tributarios desde junio. Precisó que los primeros siete meses del año acumulan un superávit primario cercano al 0,9% del PIB.
Sica explicó que la primera etapa de la consolidación fiscal consistió en bajar el gasto y eliminar el déficit. La segunda etapa, dijo, será más compleja e implicará transformar ese ajuste en un cambio permanente del funcionamiento del Estado, lo que exige avanzar sobre subsidios, eficiencia y composición del gasto, estructura estatal, relación fiscal con las provincias y, eventualmente, los sistemas tributario y previsional.
El exministro sostuvo que la historia argentina muestra que intentar estimular la economía anticipando recursos que no se tenían condujo recurrentemente a déficit, emisión, inflación, mayor riesgo y menor inversión. Afirmó que el programa actual intenta invertir esa causalidad.
Señaló que el equilibrio fiscal reduce la necesidad de financiamiento adicional y contribuye a bajar el riesgo soberano y el costo del capital. Si se consolida la estabilidad monetaria, se acumulan reservas y mejoran las reglas de juego, el horizonte de decisión de las empresas se extiende, lo que favorece el crédito, la inversión y una recuperación más sostenible.
No obstante, Sica indicó que la relación también funciona en sentido inverso: el crecimiento es indispensable porque amplía las bases imponibles y fortalece la recaudación. Pero advirtió que conviene distinguir entre la condición necesaria y el resultado esperado.
Afirmó que muchas economías sostienen déficits moderados sin comprometer su estabilidad, pero que en Argentina, después de décadas de dominancia fiscal, inflación recurrente y restricciones de financiamiento, es difícil imaginar una recuperación sostenible sin un régimen fiscal creíble.
El exministro concluyó que el círculo virtuoso no consiste en elegir entre superávit y crecimiento, sino en lograr que la estabilidad fiscal reduzca la incertidumbre y favorezca la inversión, y que el crecimiento resultante haga más sencillo sostener el equilibrio fiscal.
