El queso cottage y el yogur griego son dos alimentos derivados de la leche de vaca que se destacan por su contenido de proteínas. Según el USDA, 100 gramos de queso cottage aportan 11 gramos de proteína, mientras que el yogur griego entero aporta 9 gramos. Especialistas consultados describen sus características y diferencias.
El queso cottage y el yogur griego son dos alimentos derivados de la leche de vaca que se destacan por su contenido de proteínas. Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), 100 gramos de queso cottage aportan 11 gramos de proteína, 83 miligramos de calcio, 104 mg de potasio y vitaminas A, B12, E y D. El yogur griego entero, en la misma cantidad, contiene 9 gramos de proteína, 111 mg de calcio, 147 mg de potasio y vitaminas A, B, D y K.
Yael Hasbani, health coach experta en inflamación y especialista en Medicina Culinaria por la Universidad de Harvard, afirmó que ambos son alimentos completos que «aportan los aminoácidos esenciales y proteínas de alta calidad biológica».
Queso cottage
El queso cottage es un queso producido con cuajada, de sabor suave y textura granulada. Puede consumirse solo o combinado con frutas, tostadas, ensaladas o pastas. La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos lo clasifica como un alimento beneficioso para la dieta ya que «es nutritivo y no contiene azúcares añadidos ni calorías procedentes de grasas saturadas». Hasbani señaló que es una variedad más proteica que otros quesos, pero que posee un alto contenido de sodio. «Si se lo acompaña con pan integral o alimentos con fibra como el tomate o la rúcula, uno se va a sentir más saciado y con menos necesidad de estar picoteando», agregó. Julia Zumpano, nutricionista del Hospital de Clínicas de Cleveland, informó que incorporar queso cottage a la dieta puede contribuir al equilibrio intestinal. «El proceso de cuajado utilizado para elaborar el queso cottage incorpora bacterias beneficiosas que pueden favorecer la salud intestinal. Sin embargo, a diferencia del yogur griego y el yogur convencional —que casi siempre contienen probióticos—, no todos los quesos cottage son iguales; por eso es importante a la hora de comprarlo fijarse si la etiqueta indica que contiene cultivos vivos y activos», declaró Zumpano.
Yogur griego
El yogur griego se originó en el área de los Balcanes, donde se desarrolló una técnica para colar o filtrar el suero de la leche fermentada, resultando en una variante más espesa y firme que el yogur tradicional. Tiene un sabor más ácido y puede utilizarse como sustituto de la mayonesa, la crema agria o aderezos. Hasbani destacó que «es un alimento fermentado, es decir, que tiene cultivos vivos, probióticos que benefician la microbiota intestinal». A diferencia del queso cottage, resaltó su carencia o poca cantidad de sodio, dependiendo de si se usó industrialmente como conservante. «Puede ser especialmente útil para quienes buscan reducir su consumo de sal o mantener la presión baja», desarrolló. Estudios como el titulado «Un mayor consumo de yogur se asocia con una mayor densidad mineral ósea y una mejor función física en adultos mayores» sugieren que las dietas que incluyen este alimento pueden favorecer la densidad mineral ósea. La evidencia también indica que consumir 100 gramos de yogur al día puede ser beneficioso para el estado de ánimo debido a la relación entre las bacterias intestinales y la producción de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina.
Comparación proteica
Consultada sobre cuál de los dos aporta más proteína, Hasbani respondió: «Aporta un poco más de proteína el queso cottage». No obstante, aclaró: «Hay que tener en cuenta que es más probable que uno coma el pote entero de yogur griego —por ende, consuma la totalidad de las proteínas que aporta— y no el de queso cottage, que es más pesado y abundante». Sobre cuál es mejor para preservar la masa muscular, la especialista contestó: «Los dos». Explicó que en la elección influye la preferencia personal sobre las características organolépticas (textura, sabor, etc.). A modo ilustrativo, mencionó que una persona de 68-70 kilos necesitaría consumir unos 80 gramos de proteína por día. Un yogur de 200 gramos puede aportar 20 gramos de proteína diarios. «El resto lo va a completando durante el día con carne u otros alimentos fuente de proteína como los frutos secos o las legumbres», agregó.
