El ganador de la segunda edición del reality de Telefe repasó su experiencia en el programa, el vínculo con la modelo fallecida y cómo la crisis de 2001 impactó en su premio. Además, habló de su salud y su presente.
Roberto Parra, ganador de la segunda edición de Gran Hermano en 2001, reapareció públicamente tras casi 25 años. En una entrevista, el exparticipante, que hoy tiene 55 años, recordó detalles de su paso por el famoso reality, su relación con Silvina Luna y reflexionó sobre las consecuencias personales y económicas que tuvo su victoria.
Parra compartió la casa durante 119 días con Silvina Luna, con quien forjó una estrecha amistad que, según relató, no continuó de la misma manera al finalizar el programa. «Yo no seguí en el medio y ella sí», explicó. Contó que, tras la muerte de los padres de Luna en 2008, intentó contactarla y recordó que, al salir del reality, le ofreció ayuda económica y un lugar para vivir, lo cual ella aceptó temporalmente.
El exparticipante fue convocado para el documental «Perfecta: La voz de Silvina Luna», que llegará a Netflix. Sobre la polémica en torno a la producción, Parra indicó que no le pareció mal luego de hablar con Ezequiel Luna, hermano de la modelo, quien le aseguró que era un pedido que Silvina le había hecho en vida.
Respecto a su salud, Parra aclaró que, si bien le diagnosticaron depresión en 1995, no consumió medicación antidepresiva dentro de la casa. Explicó que la medicación que tomó era para tratar un problema de colon irritable. También se refirió a la lucha contra esta enfermedad, que describió como una batalla dura, y agradeció no haber caído en el consumo de drogas.
Uno de los puntos más destacados de su relato fue el impacto de la crisis económica de 2001 en su premio. Parra ganó 200.000 dólares, pero al cobrarse en pesos y tras la devaluación, finalmente recibió 49.500 dólares. «Perdí 150.000 dólares», lamentó. Además, reveló que Telefe rescindió su contrato, lo que truncó sus planes de seguir en la televisión.
Sobre su presente, Parra comentó que se siente bien pero sigue bajo tratamiento psiquiátrico. Reconoció tener un exceso de peso y enfrentar un momento personal difícil debido a la enfermedad de su perra, que considera como una hija.
