El reconocimiento fue entregado de manera póstuma por la presidenta Isabel Díaz Ayuso al hijo del escritor, en un acto que destacó la trayectoria y el compromiso del Nobel con la libertad y las letras hispánicas.
La Comunidad de Madrid distinguió al premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa con la Medalla Internacional de las Artes, en un acto celebrado en la Real Casa de Correos. El galardón fue recibido de manera póstuma por su hijo mayor, Álvaro Vargas Llosa, quien lo aceptó en representación de su padre.
La presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, fue la encargada de hacer entrega de la medalla. Durante la ceremonia, destacó la coherencia y la defensa de la libertad que caracterizaron la vida y obra del autor de La ciudad y los perros. «Defendía sus posiciones contra viento y marea», afirmó, y resaltó su perfil como «un liberal convencido, obstinado incluso».
Díaz Ayuso también subrayó la valentía de Vargas Llosa para mantener sus convicciones democráticas, aun en circunstancias de soledad o costo personal. «Estamos aquí para celebrar a una persona excepcional, no solo al escritor y a su obra, sino también a una forma de abordar la literatura, a una forma de ser y de estar en el mundo», agregó.
La distinción reconoce la contribución del escritor a la difusión de las letras hispánicas a lo largo de su carrera y su papel en la proyección de Madrid como un referente cultural. Vargas Llosa mantuvo una estrecha relación con la capital española: se doctoró en la Universidad Complutense en 1971, obtuvo la nacionalidad española en 1993 y fue elegido miembro de la Real Academia Española en 1994. Además, pasó allí sus últimos años de vida.
Posteriormente al acto oficial, se realizó un homenaje en el Ateneo de Madrid, organizado por la Cátedra que lleva el nombre del autor. En él participaron figuras como el escritor Sergio Ramírez, el ensayista Carlos Granés y los actores José Sacristán y Magüi Mira.
