La empresa, con sede en Sunchales, Santa Fe, acumula una deuda cercana a los 120 millones de dólares y atraviesa una prolongada crisis productiva y financiera.
La cooperativa láctea SanCor, con sede en Sunchales y bajo concurso de acreedores desde febrero de 2025, presentó este miércoles una solicitud de declaración de quiebra. La información fue confirmada por el gremio lechero Atilra y fuentes del gobierno de Santa Fe consultadas por LA NACION. Desde la compañía no hubo respuesta a los pedidos de comentario.
La presentación se realizó durante la tarde del miércoles, según indicaron fuentes al tanto del proceso, por lo que aún no se encuentra visible en el expediente digital de la causa. De acuerdo con datos judiciales que verificaron las deudas de 1519 acreedores, la firma enfrenta un pasivo de aproximadamente 120 millones de dólares (equivalente a unos 90 millones de dólares y más de 40.000 millones de pesos).
SanCor arrastra una crisis de varios años. Desde 2017, su participación en el mercado se redujo significativamente: pasó de procesar alrededor de 4 millones de litros de leche diarios a menos de 500.000. En este proceso, se desprendió de marcas emblemáticas de postres y yogures y redujo a la mitad sus plantas elaboradoras.
La situación se agravó hace dos años con un conflicto laboral de ocho meses con trabajadores afiliados a la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra). En diciembre pasado, el síndico del concurso, Marcelo Gelcich, designó a la contadora Lucila Inés Prono como coadministradora con amplias facultades, tras objeciones sobre la gestión de la empresa.
En un comunicado, Atilra, firmado por su secretario general Héctor Ponce, señaló: «Luego de los informes elevados por la Sindicatura, el Comité Provisorio de Control y la coadministradora designada por el Juzgado, coincidentes todos en el probado estado de cesación de pagos, impotencia e insolvencia patrimonial general y definitiva de la concursada, SanCor CUL acaba de pedir su propia quiebra». El sindicato había solicitado previamente una quiebra con continuidad de la explotación.
Ponce también destacó que la empresa «se viene sosteniendo con el patrimonio de los trabajadores a quienes les deben ocho meses de sueldos más aguinaldos», y con el apoyo del fondo solidario del gremio y la continuidad de las prestaciones de salud de OSPIL, a pesar de la falta de aportes por parte de la compañía.
Para Atilra, una eventual declaración de quiebra «no constituye un final sino el comienzo de una nueva etapa donde la marca SanCor, despojada de las estructuras que la llevaron al borde de su extinción, debe volver a florecer».
Se aguarda ahora que la Justicia se expida sobre la solicitud y se convoque a una asamblea de tamberos para ratificar lo actuado.
