La modelo argentina revivió su experiencia en la capital francesa, donde trabajó a los 18 años y enfrentó un ambiente que calificó como «duro y muy frívolo».
Durante su adolescencia, Nicole Neumann tuvo la oportunidad de perfeccionarse como modelo en París, una de las ciudades más emblemáticas de la moda. Vivió y trabajó allí a los 18 años y, si bien fue una experiencia enriquecedora, también le mostró la crudeza de la industria. Esta semana, rememoró su etapa en Francia y recordó cómo eran las exigencias a las que sometían a las modelos.
El estreno de El diablo viste a la moda 2 (The Devil Wears Prada 2), que retrata el trabajo en una prestigiosa revista de moda, llevó a Neumann a contar detalles del año que se instaló en la capital francesa junto a su madre para impulsar su carrera. “Cuando llegué, nos alojaron en un departamento divino que tenía el dueño de la agencia y había otra chica. La veíamos todas las noches que pasaba, literal, con un té y una manzana”, reveló en su programa de streaming Solo con Niki, que comparte con su hermana Geraldine Neumann, Juan Otero y Justina Scasso.
En la misma línea, describió los exigentes castings a los que asistía. Dijo que miraban el currículum con cierto desgano y sin mucho preámbulo le pedían: “¿Cómo es tu nombre? A ver, desfilá”. Explicó que eran muchas chicas de distintas partes del mundo probándose y abundaban más las respuestas negativas que las positivas. “Re feo el trato”, sostuvo y describió el ambiente como “duro y muy frívolo”.
Por su parte, Geraldine Neumann también recordó la experiencia de su hermana en Europa y la comparó con la dinámica de trabajo en Argentina. “En la Argentina ibas a un casting toda producida y cuando Niki llegó a París le dijeron: ‘Acá tenés que venir con cara de recién levantada’”, reveló. Además, contó que cuando viajó a París a visitarla, llamó la atención de su agencia y se presentó al casting de una marca de lujo, pero como todavía tenía que ir al colegio, debió regresar a casa.
