El presidente Javier Milei publicó una columna en el Financial Times donde defiende menos regulación estatal y más libertad de mercado para el desarrollo de la inteligencia artificial, en contraste con los enfoques regulatorios de otras potencias.
El presidente argentino, Javier Milei, publicó recientemente una columna en el diario Financial Times en la que expone su visión sobre el desarrollo de la inteligencia artificial (IA). En el texto, Milei propone avanzar con menos regulación, menos intervención estatal, menos impuestos y mayores facilidades para las corporaciones tecnológicas, argumentando que la innovación surgirá de la libertad económica y que los mercados resolverán los desafíos de la revolución algorítmica.
Para respaldar su postura, Milei citó la experiencia de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, a la que describió como una innovación organizacional del capitalismo moderno. Sin embargo, el análisis de la columna señala que esa compañía también fue un monopolio global que concentró comercio, financiamiento, información estratégica, logística e influencia política, administrando territorios y ejerciendo atribuciones propias de los Estados.
El texto advierte que el desafío actual no es reproducir las condiciones que permitieron el surgimiento de grandes corporaciones, sino evitar que las infraestructuras digitales acumulen niveles de poder aún mayores. La inteligencia artificial, se afirma, no es solo una actividad económica, sino una tecnología capaz de organizar información, producir conocimiento, modelar comportamientos y redefinir procesos económicos, políticos y culturales.
Se menciona que en Estados Unidos, China y la Unión Europea el debate ya no gira en torno a cuánto Estado o mercado requiere la innovación, sino sobre quién controla las infraestructuras tecnológicas. La IA es presentada como una cuestión de poder económico, político, geopolítico y cultural.
El artículo también cita a autores como Shoshana Zuboff, Nick Srnicek y Yanis Varoufakis, quienes describen fenómenos como el capitalismo de vigilancia, el capitalismo de plataformas y el tecnofeudalismo, respectivamente. Todos coinciden en advertir sobre la emergencia de actores privados que acumulan niveles de información y poder comparables a los de los Estados.
Además, se destaca que empresarios tecnológicos como Peter Thiel y Alexander Karp, reivindicados por sectores libertarios, sostienen que la tecnología es una dimensión central del poder nacional. La competencia entre Estados Unidos y China por semiconductores, inteligencia artificial y computación cuántica refleja esa convicción.
El texto señala que China concibe la IA como una capacidad estratégica vinculada al desarrollo industrial, la educación, la investigación científica y la modernización productiva, en lugar de una mera oportunidad de negocios.
Finalmente, se menciona la encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV, que reconoce el potencial de la IA pero advierte sobre el riesgo de desplazar a la persona del centro de la vida social. La conclusión del artículo es que la discusión sobre la IA no gira solo en torno a la innovación, sino al poder, la soberanía y la condición humana.
