Un documento del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez identifica a la coladera del fregadero como la vía principal por la que la cucaracha americana ingresa a los hogares durante la noche. La normativa mexicana NOM-251-SSA1-2009 exige cubiertas en los drenajes para evitar plagas, condición que muchas cocinas domésticas no cumplen.
La coladera del fregadero es la parte de la cocina por donde la cucaracha americana entra de noche, un espacio que la mayoría de las personas limpia por fuera a diario.
De acuerdo con el documento Plagas Urbanas, publicado por el Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, esta especie habita comúnmente en los sistemas de alcantarillado municipales y drenajes. Desde ahí, ingresa de noche a los espacios domésticos a través de ductos y tuberías aprovechando la oscuridad, que el conducto no tiene cubierta o que el sifón se encuentra seco.
El riesgo es reconocido por la NOM-251-SSA1-2009, publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF), que señala que los drenajes deben contar con una cubierta apropiada para evitar la entrada de plagas provenientes del alcantarillado; una condición de seguridad sanitaria que la gran mayoría de las cocinas domésticas no cumple.
La cucaracha americana mide hasta 4 centímetros, tiene coloración rojiza y es una de las cucarachas de mayor tamaño entre las que causan plagas urbanas. El documento Plagas Urbanas la describe como la especie más extendida del mundo entre las cucarachas que viven dentro y alrededor de las viviendas. Su hábitat natural son los sistemas de alcantarillado municipales, los drenajes y los tanques sépticos.
El Manual de Manejo Higiénico de Alimentos de la Secretaría de Salud precisa que esta especie prefiere ambientes húmedos y cálidos, con una temperatura ideal de 28°C, y se localiza en cocinas, panaderías y alcantarillas. La cocina doméstica —con agua, calor y restos de alimentos— reúne todas esas condiciones.
El mismo manual añade otra vía de entrada que ocurre en plena luz del día: las cucarachas pueden ingresar al hogar adheridas a cajas de envases de alimentos y paquetería, con sus huevecillos escondidos entre el cartón. Una vez dentro, buscan el ambiente que mejor conocen: cálido, húmedo y con acceso al drenaje.
Dentro de la tubería del fregadero crece una biopelícula. Carolina Ricardez-García y Salvador Uribe-Carvajal, investigadores del Departamento de Genética Molecular del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, publicaron en la Revista de la Facultad de Medicina que una biopelícula madura está formada en un 80 a 90% por una matriz gelatinosa —compuesta de azúcares, proteínas y material genético bacteriano— y entre 10 y 20% por microorganismos vivos adheridos a esa estructura. Los microorganismos dentro de una biopelícula se protegen de los antisépticos, lo que perpetúa su presencia. Limpiar la rejilla del fregadero con detergente no toca esa capa.
La NOM-251-SSA1-2009 indica que los drenajes estén provistos de trampas contra olores y coladeras con rejillas libres de basura y en buen estado, además de contar con trampas de grasa en cocinas donde se generen residuos de aceites y alimentos. El Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) añade dos medidas directas: sellar huecos en paredes y techos, y limpiar la grasa acumulada en la cocina para evitar que las cucarachas se alojen. También recomienda eliminar estancamientos de agua y acumulación de desechos, ya que la humedad es la principal condición que atrae y retiene a la plaga dentro del drenaje doméstico. Los drenajes deben tener cubierta apropiada para evitar la entrada de plagas provenientes del alcantarillado. Sin esa barrera física, ninguna de las demás medidas resulta suficiente, de acuerdo con la NOM-251-SSA1-2009.
