El 7 de septiembre, el santoral católico recuerda a Santa Regina de Alise, joven virgen martirizada en la Galia durante el siglo III. Su historia se difunde en el marco de las celebraciones religiosas de la semana.
El 7 de septiembre, el santoral católico conmemora la festividad de Santa Regina de Alise, una joven virgen martirizada en la antigua Galia durante el siglo III. Según la tradición, fue educada en la fe cristiana por una nodriza tras la muerte de su madre y dedicó su juventud al pastoreo y a la devoción religiosa.
De acuerdo con las fuentes hagiográficas, el prefecto romano Olybrius solicitó casarse con ella, condicionando la unión a que renunciara públicamente al cristianismo. Regina rechazó la propuesta y declaró que su único esposo era Jesucristo.
Ante la negativa, fue encarcelada y sometida a torturas. La tradición sostiene que durante su cautiverio recibió la visita de una paloma luminosa que sanó sus heridas. Finalmente, fue decapitada hacia el año 251 en Alesia, actual Francia.
Tras su muerte, el lugar del sacrificio y su sepultura se convirtieron en centro de peregrinaciones. La devoción se extendió por Europa y se la invoca como protectora contra enfermedades cutáneas y picaduras de insectos, así como para obtener fortaleza ante las persecuciones.
En la misma jornada, el calendario litúrgico recuerda a San Clodoaldo y a San Evurcio de Orleans. Durante la semana se celebran la Natividad de la Santísima Virgen María, San Nicolás de Tolentino y San Juan Crisóstomo.
En la Ciudad de Buenos Aires, los fieles pueden rendir homenaje a la santa en la Parroquia Santa Regina, ubicada en el barrio de Parque Chas (Plaza 1130), donde se realizan misas y oraciones por los enfermos.
