Pablo Fridman dejó su carrera en la televisión para seguir su pasión por la cocina. Tras años cocinando para amigos, abrió Condarco, un restaurante en la esquina de Dorrego y Villarroel, en Chacarita, que ya conquistó a vecinos y turistas.
Una noche, después de cenar en Chacarita, Pablo Fridman vio un local casi destruido en la esquina de Av. Dorrego y Villarroel. A pesar del mal estado, tuvo una corazonada: sintió que era el lugar ideal para abrir un restaurante. “Me encantó. Fue un flechazo. La esquina me pareció perfecta”, recuerda. Tras meses de obra, abrió las puertas de “Condarco”, que rápidamente se hizo conocido por sus tortillas de papa, sándwiches de milanesa, empanadas fritas y pesca fresca.
Fridman creció en una familia donde la cocina era una forma de expresar cariño. Su abuela Josefina le enseñó a hacer flan y empanadas jugosas; su abuelo Jorge preparaba lechón en Navidad y sorrentinos caseros. “En mi familia, la cocina era y es una manera de dar amor”, cuenta. Trabajó quince años como productor en Telefé, pero decidió cambiar de rumbo. “De esa experiencia me queda el oficio y lo aplico en mi día a día. En producción aprendés a optimizar recursos, tiempos y equipos; se parece mucho a la gastronomía”, explica.
Empezó cocinando para amigos en su casa de la calle Condarco, en La Paternal. “Se fue corriendo la voz y de pronto tenía un restaurante a puertas cerradas”, dice. Luego hizo temporada en Cabo Polonio y, al regresar, se animó a abrir su propio local. El espacio, que estaba en mal estado, fue restaurado en cinco meses. Su socio, el artista plástico Eduardo Álvarez, se encargó de la ambientación, inspirada en bares europeos y nórdicos. El piso original de granito se mantuvo como testigo de la historia del barrio.
Condarco ofrece cocina de estación, con platos que varían según los productos frescos del mercado. Entre los clásicos que siempre están en la carta se destacan la tortilla de papas, la milanesa de lomo, la pesca curada, el hummus y las papas fritas. La tortilla, en particular, tiene una legión de fanáticos: “Me gusta que sea de color pálido y que su relleno sea bien cremoso, sin huevo líquido. La hacemos con papas confitadas y huevos orgánicos, sin ajo ni cebolla”, detalla Fridman.
