Tres siglos después de su publicación, la obra de Jonathan Swift es homenajeada en Dublín con exposiciones, festivales y actos conmemorativos.
Dublín, 31 may (EFE).- Tres siglos después de su publicación, ‘Los viajes de Gulliver’, del escritor irlandés Jonathan Swift, sigue siendo objeto de conmemoraciones en Irlanda. La obra, publicada originalmente el 28 de octubre de 1726 en Londres, fue un éxito inmediato, según explicó Brendan Twomey, doctor en literatura por el Trinity College de Dublín.
La Biblioteca del Trinity College exhibe un busto de Swift, quien estudió allí antes de ordenarse como sacerdote anglicano. La Biblioteca Nacional de Irlanda guarda cartas, escritos, facsímiles y primeras ediciones de la novela, incluyendo la primera traducción al francés de 1727. En la Biblioteca de la Ciudad de Dublín se muestra la primera edición londinense y la segunda publicada en Dublín, junto con una linterna mágica sobre Gulliver y versiones infantiles ilustradas.
Swift declaró en 1725 que escribió la novela para ‘irritar al mundo, no para entretenerlo’, según recordó Twomey. Las primeras ediciones sufrieron censura por parte del editor Benjamin Motte, debido al contenido crítico hacia el poder establecido. La obra fue publicada sin modificaciones nueve años después.
Swift fue deán de la catedral de San Patricio durante 32 años. Una placa en el suelo del templo marca su lugar de entierro, junto a un busto y su máscara mortuoria. La Marsh’s Library, una de las bibliotecas más antiguas de Irlanda, exhibe primeras ediciones y organiza hasta septiembre la exposición ‘Gulliver 300’. El ‘Swift Festival’ se celebra cada noviembre en Dublín.
En la zona del Dublín antiguo se puede visitar el lugar de nacimiento de Swift en Hoey’s Court y los Platos de Gulliver, ocho placas circulares de terracota en un complejo de viviendas públicas construido en 1996. Loic Wright, académico y estudioso de Swift, señaló que la novela contiene críticas sobre los imperios y la forma en que tratan a los seres humanos, y que muestra cómo los poderosos intentan usar a Gulliver como ‘un arma de destrucción masiva’.
