Un análisis de la situación fiscal provincial revela que la mayoría de las jurisdicciones argentinas registraron déficit en 2025, mientras que unas pocas mantienen condiciones para acceder al crédito internacional.
Semanas atrás, un equipo de técnicos del gobernador Axel Kicillof aterrizó en Wall Street para mantener reuniones con fondos de inversión y bancos, entre ellos el Deutsche Bank. La misión buscaba tantear el escenario financiero. Sin embargo, según datos de la consultora MAP, si la provincia de Buenos Aires quisiera emitir nueva deuda hoy, no tiene esa posibilidad.
El cerrojo bonaerense es parte de un cambio de ciclo fiscal. En 2025, el consolidado de las provincias dejó atrás siete años consecutivos de superávit para cerrar con un déficit primario equivalente al 0,1% del PIB y un rojo financiero del 0,4% del PIB. La cantidad de jurisdicciones con superávit se redujo de 19 a solo 10.
A pesar del deterioro fiscal, la deuda provincial conjunta se mantiene en torno al 4% del PIB. Las provincias ya emitieron más de USD 4.300 millones desde finales de 2025. Con un riesgo país en 438 puntos básicos, el acceso a dólares no es uniforme: el mercado segmentó a los gobernadores entre los que tienen pista libre, los que agotaron su cupo y los que miran desde afuera.
El peso de la deuda bonaerense
La incapacidad de Buenos Aires para capitalizar el clima financiero se debe a su estructura de pasivos. La provincia explica el 57,6% del déficit financiero consolidado provincial y concentra el 58,5% de toda la deuda provincial en bonos. Alejandro Pegoraro, economista y director de Politikon Chaco, explicó: “La provincia de Buenos Aires está complicada para colocar un nuevo bono porque tiene un peso fuerte de los vigentes en circulación con vencimientos muy lejanos (2037)”. En el mercado financiero coinciden en que emitir para hacer un canje no sería viable.
La ventana abierta: regalías y cuentas ordenadas
Eric Ritondale, economista jefe de PUENTE, afirmó: “La reciente compresión del riesgo país y el upgrade soberano extienden la ventana de oportunidad para colocar bonos en dólares por parte de emisores subsoberanos, aunque el acceso no será uniforme. El grupo de distritos con perfiles fiscales más robustos se encuentra en condiciones de capturar esta ventana”.
Neuquén, impulsada por Vaca Muerta, tiene una autonomía de ingresos del 54,6% y un superávit primario del 2,1% sobre sus ingresos totales. Salta fue la única provincia que incrementó su superávit en 2025, alcanzando un 4,2%. Pegoraro sostuvo: “Sí podrían hacerlo Salta y Neuquén atando el bono a regalías, como tiene Neuquén, y porque tienen niveles fiscales aceptables”. Jujuy, por el litio, presenta un resultado primario del 3,1%.
San Luis tiene una carga de deuda nula (0,0% de sus ingresos), lo que le otorga margen técnico, aunque su autonomía de recaudación es baja (19,2%).
Saturación y modo wait and see
Jurisdicciones como CABA, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y Chubut ya colocaron deuda recientemente. CABA lidera en salud fiscal con una autonomía del 74,1% y destina el 19,0% de su presupuesto a gasto de capital. Pegoraro advirtió que tanto la gestión porteña como la cordobesa “ya salieron dos veces, es muy difícil que salgan de nuevo” por riesgo de saturar su cupo. En Santa Fe, fuentes oficiales aseguraron: “Con lo que tomamos en diciembre tenemos calzada la curva de gasto de capital hasta fin de este año”.
Las provincias al límite
Entre las jurisdicciones con dificultades está Chaco, con una autonomía del 10,2% y la peor carga de deuda del país. Pegoraro señaló: “Chaco es muy difícil, sobre todo porque la calificadora FIX le bajó la perspectiva de estable a negativo”. Chubut pasó a terreno deficitario con una caída real de sus regalías del 15%. Pegoraro recordó que Chubut “salió aplicando tender, pero de baja aceptación, por lo que podría salir de nuevo a riesgo de cargar mucho el perfil de vencimientos”.
Entre Ríos aceleró su obra pública con un salto interanual del 71,9% en gasto de capital, financiado con transferencias nacionales que crecieron un 110,6%. Destina un 2,8% de sus ingresos a pagar intereses. Pegoraro analizó que Entre Ríos “tiene cuentas débiles pero podría salir nuevamente si lo usa para recompra del bono vigente”.
Según Ritondale, el resto de las jurisdicciones “es probable que se mantenga en modo wait and see, postergando cualquier salida al mercado internacional y a la espera de que una eventual emisión del soberano actúe como catalizador”. Mientras tanto, este grupo priorizará el financiamiento local en pesos o a través de organismos multilaterales.
