El psicólogo Rafael Santandreu explicó en una entrevista en RAC1 que la mayoría de los casos de insomnio tienen origen psicológico y que es posible volver a dormir bien mediante un entrenamiento mental específico, sin necesidad de recurrir a fármacos.
Las altas temperaturas están afectando el descanso nocturno en Europa, pero para muchas personas el calor no es el único obstáculo. Según datos mencionados en la entrevista, prácticamente la mitad de los adultos padece insomnio, y la principal causa es psicológica. Esta situación se agrava con el uso de relojes inteligentes que monitorizan el sueño, lo que puede derivar en ortosomnia, la obsesión por conseguir un descanso perfecto.
El psicólogo Rafael Santandreu, autor del libro Dormir cuando no puedes dormir, afirmó en una entrevista en El món a RAC1 que “el 80% de los casos tienen una causa puramente psicológica”, aunque admitió que existen casos derivados de problemas físicos como dolores crónicos.
Tres tipos de insomnio de origen psicológico
Santandreu describió tres tipos de insomnio psicológico. El primero es el insomnio por miedo a no dormir: “Es muy habitual. Si hace dos noches que no duermes, empiezas a ponerte presión y eso te impide dormir. Genera mucha angustia y, en muchos casos, las pastillas no hacen efecto”.
El segundo tipo consiste en despertarse de madrugada y no poder volver a conciliar el sueño. “Estas personas duermen demasiado ligeramente, cuando el sueño debe ser mínimamente profundo. Pasa mucho después de la paternidad. Durante un tiempo no duermes bien, te acostumbras a dormir con interrupciones y el cerebro se queda con este patrón. Te puede despertar cualquier cosa”.
El tercer tipo es el insomnio derivado de preocupaciones diurnas, que según el experto “todos tendremos en algún momento”. Santandreu aseguró que los tres tipos tienen solución: “Podemos volver a dormir bien sin pastillas, mediante un entrenamiento mental específico”. Añadió que está demostrado científicamente, aunque “muchos profesionales desconocen esta metodología cognitivo-conductual o la gente lo que quiere primero es la pastilla”.
Relojes inteligentes y pantallas
En cuanto a los relojes inteligentes, Santandreu se mostró en contra de su uso para medir el sueño: “No son muy fiables para analizar el sueño, pero aparte de la fiabilidad, tienen otro problema importante: pueden provocar mucha obsesión”. Señaló que “en algunas personas pueden convertirse en una de las causas del insomnio” debido a la hiperpreocupación por dormir perfectamente. “Este miedo a no dormir bien es, paradójicamente, lo que provoca más insomnio. Los relojes inteligentes pueden hacer que muchas personas se obsesionen con los datos de su sueño”. También cuestionó la fiabilidad de esos datos: “Puedes tener unos porcentajes adecuados de cada fase del sueño y, aun así, no tener la calidad que tocaría”.
Sobre el uso de pantallas antes de dormir, el psicólogo restó importancia: “Si ves pantallas con contenidos muy excitantes, sí que puede ser perjudicial. Pero una pantalla normal a la mayoría de la gente no le hace nada. Hay mucha gente que se duerme cada día con la televisión encendida y no tiene ningún problema. Son exageraciones”.
En ese sentido, criticó ciertas recomendaciones de higiene del sueño: “Erróneamente, se nos habla de la higiene del sueño, de ir a dormir siempre a la misma hora y a la temperatura adecuada. Esto no es ni la causa ni la solución al insomnio. El problema es psicológico, y la higiene del sueño puede redoblar el insomnio porque todavía te obsesiona más”.
Reentrenar el cerebro para dormir profundamente
Una de las estrategias propuestas por Santandreu para quienes tienen sueño ligero es reentrenar el cerebro. “Una persona que se levanta a las siete de la mañana, durante tres semanas debería ir a dormir muy tarde, por ejemplo, a las dos. Dormirá unas cinco horas, pero llegará al final del día con más carga de sueño. De manera natural, el cerebro dormirá más profundamente y, durante estas cinco horas, la persona no se despertará”.
Pasadas las tres semanas, recomendó adelantar progresivamente la hora de acostarse: “En lugar de las dos, la una y media, después la una, las doce y media… De esta manera, se va alargando el tiempo de sueño, pero manteniendo un sueño profundo. El cerebro acaba consolidando este patrón”. En cambio, señaló que quienes padecen insomnio suelen hacer lo contrario, irse a dormir antes, y “estabilizan todavía más el sueño ligero”.
El psicólogo insistió en que estas estrategias están comprobadas científicamente y defendió que se puede reaprender a dormir. “Hay personas que hacía 20 años que dormían de manera ligera y han conseguido volver a dormir como cuando eran adolescentes. Se aprende o se desaprende a dormir. Lo aprendemos de pequeños, pero a lo largo de la vida podemos desaprenderlo”, concluyó.
Fuente: RAC1
