El neurólogo Conrado Estol participará el sábado 24 de octubre en el Bienestar Fest, donde explicará las claves para detectar y prevenir un ACV. En una entrevista, el especialista detalló que alrededor del 90% de los accidentes cerebrovasculares se explican por diez factores de riesgo modificables.
El neurólogo Conrado Estol, pionero en el desarrollo del primer tratamiento de accidentes cerebrovasculares y fundador de la primera Unidad de ACV en la Argentina, disertará el sábado 24 de octubre en el Bienestar Fest, el festival organizado por LA NACION y OSDE que se realizará el 24 y 25 de octubre en el Hipódromo de Palermo.
En una entrevista, Estol explicó que el ACV no es un accidente sino la expresión de un proceso que lleva años desarrollándose. «El ACV no aparece de un día para otro. Es el resultado visible de procesos biológicos que se acumulan durante décadas», afirmó. Y agregó: «Dos personas pueden tener la misma edad cronológica y, sin embargo, una presentar arterias, niveles de inflamación y modificaciones químicas en el ADN propias de alguien mucho mayor».
Consultado sobre cómo se mide esa diferencia, el especialista señaló que la ciencia puede hacerlo a través de la edad biológica, calculada mediante relojes epigenéticos que analizan cambios en el ADN asociados al envejecimiento, y también con estudios directos de las arterias.
Respecto de la relevancia para el riesgo de ACV, Estol sostuvo que «dos personas de la misma edad pueden tener probabilidades completamente distintas de sufrir un ACV. Lo que determina el riesgo no es cuántos años pasaron, sino cuánto envejeció el cuerpo por dentro».
El neurólogo indicó que ese proceso de envejecimiento biológico puede modificarse. Mencionó el estudio internacional Interstroke, que analizó a casi 27.000 personas en 32 países y mostró que alrededor del 90% de los ACV se explican por apenas diez factores de riesgo modificables. «Esto demuestra que la genética influye, pero no es el principal determinante. Los hábitos de vida y el acceso oportuno a tratamientos tienen un peso mucho mayor», declaró.
Estol enumeró cuatro datos que, según afirmó, deberían cambiar la forma de cuidar la salud:
- La enfermedad empieza décadas antes de dar síntomas. Estudios de imágenes en adultos de entre 40 y 54 años, totalmente sanos, encontraron placas en las arterias en más del 60% de los casos.
- La hipertensión es el enemigo silencioso más barato de detectar: afecta a más de mil millones de personas en el mundo, casi la mitad no sabe que la tiene, y todas las personas pueden comprar un tensiómetro.
- El estado físico (la capacidad cardiorrespiratoria) es el predictor individual más fuerte de mortalidad que existe hoy, por encima del cigarrillo, la hipertensión o la diabetes. Y el mayor beneficio se obtiene en el salto de “no hacer nada” a “hacer algo”, no en entrenar como atleta.
- La soledad no deseada ya se considera un factor de riesgo cardiovascular: se asocia a un aumento de alrededor del 30% en el riesgo de ACV, comparable al de un hábito de fumar significativo.
Ante la pregunta de por qué muchas personas no actúan a tiempo, Estol respondió: «Porque la medicina tradicional suele ser reactiva. En muchos casos se espera a que aparezca una enfermedad o una alteración en los estudios para intervenir».
Sobre lo que propone la medicina de longevidad aplicada a la prevención cardiovascular, el médico explicó que busca cambiar el foco: en lugar de esperar al síntoma, medir hoy qué tan rápido está envejeciendo una persona a través de estudios de arterias, biomarcadores y herramientas como los relojes de edad biológica.
Respecto de por qué el concepto de edad biológica puede ser una herramienta poderosa, Estol afirmó que «traduce el riesgo en algo concreto y personal». Y agregó: «Decirle a alguien de 65 años que su organismo funciona como el de una persona de 75 suele generar mucho más impacto que hablar de un “riesgo elevado” de manera abstracta».
Finalmente, sobre el objetivo final, el neurólogo sostuvo: «La meta no es simplemente vivir más años, sino vivirlos mejor. Se trata de retrasar el envejecimiento biológico, mantener la salud durante la mayor cantidad de tiempo posible y reducir el período de enfermedad al final de la vida».
