La adaptación cinematográfica de Christopher Nolan de “La Odisea” se estrenó el 16 de julio de 2026 en América. El filme de 172 minutos, rodado con cámaras IMAX en película de 70 mm, tuvo un presupuesto superior a 250 millones de dólares. La trama se estructura en torno al principio de xenia, el código de hospitalidad de la antigua Grecia.
La adaptación cinematográfica que Christopher Nolan realizó de “La Odisea” llegó a las salas con un principio ético en su centro: la xenia, conocida como la Ley de la Hospitalidad de Zeus. Se trata del antiguo código griego que regía las relaciones entre anfitriones y huéspedes. Su transgresión, en la cosmovisión de la época, no era una simple falta de cortesía, sino un acto de sacrilegio.
La xenia establecía que los anfitriones debían tratar con benevolencia a todo viajero o extraño, en parte porque nunca se podía saber si un visitante aparentemente humano era una divinidad con figura mortal. Según Entertainment Weekly, muchos académicos consideran este principio uno de los temas centrales del poema original, dado que la confianza mutua entre anfitrión y huésped era el fundamento sobre el que descansaba todo el orden social de la Grecia antigua.
A lo largo de “La Odisea”, Ulises se enfrenta repetidamente a pruebas de esa relación sagrada. El asedio de los pretendientes a Penélope, el encuentro con el Cíclope Polifemo y el episodio con la hechicera Circe ilustran distintas facetas de la xenia. Nolan incorpora esa lectura al tratar al Caballo de Troya como su violación máxima: al esconder violencia dentro de un regalo, Ulises y sus hombres sientan las bases de la ruina moral de la humanidad, pues ese acto de engaño erosiona la confianza que el código buscaba preservar.
Otra escena explora la xenia desde el ángulo opuesto. Los marineros devoran con voracidad un festín preparado para ellos, solo para descubrir que su anfitriona es la bruja Circe —interpretada por Samantha Morton—, quien los transforma en cerdos por abusar de su hospitalidad. Nolan estructura “La Odisea” como una historia definida por las múltiples infracciones a esa ley, de modo que un relato mítico poblado de dioses, monstruos y sirenas se convierte, en el fondo, en una narración sobre la ruptura de la confianza entre personas.
“La Odisea” tiene una duración de 172 minutos, costó más de 250 millones de dólares y es el primer largometraje de la historia rodado íntegramente con cámaras IMAX en película de 70 mm. Matt Damon encarna a Ulises, el héroe que regresa de la Guerra de Troya tras diez años de travesía. El dios Poseidón mantiene el mar en permanente agitación como castigo por el cegamiento de su hijo, el Cíclope Polifemo. En su camino, Ulises se cruza con la hechicera Circe, desciende al Hades, resiste el canto de las sirenas y sobrevive en la isla de la ninfa Calipso. En Ítaca le esperan un hijo adolescente que nunca lo conoció, una esposa asediada por 108 pretendientes y un perro viejo.
Christopher Nolan había intentado llevar “La Ilíada” a la pantalla en 2004, pero el proyecto no prosperó y fue Wolfgang Petersen quien dirigió “Troya” ese año. Tras ganar siete premios Oscar en 2024 con “Oppenheimer” y recaudar cerca de mil millones de dólares, el cineasta obtuvo el respaldo para abordar a Homero. Nolan señaló a la revista Time que una versión cinematográfica de “La Odisea” con toda la capacidad de una gran producción de Hollywood era una laguna extraña en la historia del cine.
Damon también habló con la revista sobre el guion y destacó la fidelidad de Nolan al texto original, aunque con exploraciones temáticas propias. El director introdujo algunas libertades narrativas: el perro Argo, que en el poema apenas aparece para morir, se convierte en un personaje pleno; la relación entre Ulises y su hijo Telémaco gana peso con más escenas compartidas; y el regreso de Helena a Menelao, resuelto con llamativa rapidez en el original, adquiere mayor peso dramático en la película.
Una de las decisiones más radicales fue no representar a la mayoría de los dioses del Olimpo, con la excepción de Atenea, interpretada por Zendaya. Nolan explicó a Time que le interesaba mostrar cómo, para los habitantes de la Grecia de la Edad de Bronce, la presencia divina era perceptible en cada fenómeno natural: el trueno, la lluvia o el viento no tenían explicación científica y se leían como expresiones de la voluntad de los inmortales.
El rodaje abarcó 91 días en seis países —Marruecos, Grecia, Italia, Islandia, Escocia y Estados Unidos— y se completó nueve días antes de lo previsto. El Cíclope no es un monstruo digital, sino una combinación de animatronics, marionetas e infografía, con la actuación de Bill Irwin, el mismo actor que dio vida al robot de “Interestelar”. Para su diseño, Nolan y la directora de arte Ruth De Jong tomaron como referencia “Saturno devorando a su hijo”, de Francisco Goya.
La banda sonora es obra de Ludwig Göransson, ganador de tres premios Oscar y colaborador previo de Nolan en “Tenet” y “Oppenheimer”. A petición del director, Göransson prescindió de una orquesta: alquiló 35 gongs de bronce de distintos tamaños, los grabó y los combinó con sintetizadores. El paisaje sonoro incluye también una lira de casi la altura de un hombre, cuyo sonido Nolan quiso que evocara el del arco de Ulises.
“La Odisea” llegó a los cines de América el 16 de julio de 2026.
